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7 malos hábitos que debes erradicar de tu vida

Malos hábitos

Para empezar este artículo lo mejor que podemos hacer es refrescar el concepto de habito. Para ello te invitamos a que consultes nuestra entrada 21 días para consolidar un hábito. Recordarás que los hábitos son acciones que adoptamos y que, a base de repetición, llegamos a convertirlos en comportamientos que forman parte de nuestra rutina y que ejecutamos sin que nuestro cerebro sea especialmente consciente de ello. Un hábito adquirido muy claro puede ser conducir un automóvil. Cuando dominamos este hábito no necesitamos ordenarle a nuestro cerebro que gire el volante, que cambie de marcha o que aminore la velocidad: lo haremos porque hemos integrando esta habilidad en nuestro día a día. Desde este punto de vista, la adquisición de hábitos es útil, en nuestra vida. Pero también existen comportamientos que hemos sistematizado que son dañinos para nosotros y para nuestro entorno. Te ponemos ejemplos: morderse las uñas, comer inadecuadamente, fumar, tener mal carácter, ser irrespetuoso o no conservar las mínimas normas de educación. Estos son los malos hábitos que hemos de aprender a erradicar. Hemos seleccionado 7 de los muchos que hay, te los expondremos y al final te daremos las pautas necesarias para que estos malos hábitos y muchos otros, no formen parte de tu vida.

7 malos hábitos que debes evitar:

1. El Tabaquismo

Es quizá uno de los malos hábitos por antonomasia. Según la OMS, este vicio causa más 5 millones de muertes cada año en todo el mundo. Para mayor gravedad, se calcula que la mitad de las personas víctimas mortales del tabaquismo recorta su vida entre 10-15 años que si no hubiera fumado. Además, el vicio del tabaco lleva asociado una gran cantidad de patologías crónicas que disminuyen muchísimo la calidad de vida de quien la padece además de suponer un gasto enorme para la infraestructura sanitaria de los países. Por si esto fuera poco, las personas enganchadas a este vicio tienen un gasto económico suplementario en detrimento de su bolsillo. También tenemos que recordar la figura del fumador pasivo: personas del entorno que sufren las consecuencias de inhalar humo de otra persona. ¿Hacen falta más argumentos para erradicar este mal hábito de nuestra vida?

Mano fumador sujetando cigarro. Fumar es uno de los malos hábitos más habituales

2. El estrés

El estrés de define como un mecanismo de defensa   que adopta nuestro cuerpo ante la amenaza de un peligro inminente. Lo incluimos dentro de los malos hábitos porque podemos revertirlo. Tiene un componente atávico, cuando en nuestra época de cazadores nuestro organismo segregaba una hormona, el cortisol, que nos ponía en guardia ante la amenaza de un posible depredador. Como supondréis, el estrés en esta situación era una respuesta adaptativa que salvaba nuestras vidas. En nuestro mundo actual, se sufre estrés cuando sentimos la misma sensación de peligro de manera continuada, aunque en realidad este peligro sea inexistente. Nuestro ritmo de vida “engaña” nuestra percepción. La persona estresada siente un pánico continuado y sordo. En muchas ocasiones aparecerán patologías asociadas, como insomnio o ansiedad, que obligarán a consultar a un médico. Otro de los malos hábitos que más abundan en las sociedades avanzadas del siglo XXI.

Mujer estresada. El estres, un mal hábito que se debe solucionar lo antes posible

3. Abuso de los medicamentos

Relacionado, aunque no necesariamente, con el estrés, es otro de los malos hábitos más extendidos en nuestra sociedad. Los avances de la ciencia han hecho que, afortunadamente, exista una industria farmacológica muy desarrollada que ayuda a curar y a paliar síntomas molestos de patologías diversas. Y muchas veces están al alcance de cualquier consumidor, aunque en el caso de los psicotrópicos (fármacos relacionados con enfermedades psiquiátricas) están mucho más controlados. Sin embargo, seamos sinceros y aceptemos que dentro de los malos hábitos que hemos adoptado es la ingesta excesiva de fármacos, a veces sin ninguna necesidad. Podemos buscar ejemplos y seguro que los encontraremos en nosotros mismos o en nuestro entorno. Otro de los malos hábitos que debemos eliminar.

La gravedad de abusar de los medicamentos puede desencadenar un mal hábito

4. No descansar lo suficiente

El sueño es fuente de salud. Dormir las horas necesarias y con una buena calidad de sueño es indispensable para sentirnos bien y recargar pilas. De nuevo, la forma de vida actual, que nos sobreexpone a estímulos constantes, a menudo nos impele a reducir las horas de sueño. Craso error. Otro de los malos hábitos a eliminar. Si no dormimos lo suficiente, nos sentiremos desanimados, irritables y cansados. Nos constará mantener la atención y probablemente suframos cefaleas. Además, el sueño es vital para fortalecer nuestro sistema inmunológico, que nos protegerá contra eventuales enfermedades. Nuestro cerebro, si dormimos lo suficiente, se recargará y funcionará mejor. En un adulto, lo saludable es dormir entre 7-9 horas, aunque cada persona sabe qué cantidad de horas necesita para sentirse bien.

No dormir bien es uno de los mal hábitos más frecuente, y no le damos la suficiente importancia

5. No cuidar nuestro bienestar

Necesitamos sentirnos bien. Realizar cosas que nos gusten. Cuidar nuestra calidad de vida. Ayudarnos a nosotros mismos a ser felices. Para algunos será leer un buen libro, para otros nadar, para otros, pasear y para otros cocinar. Sin embargo, las obligaciones diarias a menudo nos distraen de cosas tan importantes como nosotros mismos. ¿Eso te está ocurriendo? Pues estás cayendo en otro de los malos hábitos que más abundan.

Hombre con malestar

6. No salir de la zona de confort

Mal hábito, del que encontrarás información también en nuestro blog. Nuestras rutinas diarias pueden proporcionarnos una falsa sensación de seguridad. ¿No os habéis parado nunca a pensar que este inmovilismo esconde cierta pereza y cobardía? Acertasteis: estamos ante otro de los malos hábitos.

Persona dentro de la zona de confort

7. No cultivar la sociabilidad

Es posible que las personas que tienen una vida con poco contacto con otras personas y elijan la soledad, sea porque les empuja una decisión voluntaria y reflexionada. Es una opción tan libre y válida como las otras. Pero la mayoría de las veces el origen debe buscarse en una mala experiencia, inseguridad, timidez y miedos… Pero pensemos que esta actitud se retroalimenta: cuanto más nos retraigamos en nosotros mismos más los demás prescindirán de nosotros. Si eso te hace infeliz es que has caído en el mal hábito de la poca sociabilidad. La buena noticia es que puedes revertirlo.

Representación de una persona antisocial

¿Cómo podemos eliminar los malos hábitos?

Si nuestros hábitos los hemos aprendido a base de repetición y persistencia, lo único que los debilita es intentar romper esa persistencia tóxica. Tony Hope y Gillian Butler nos proponen 6 pasos para romper nuestras tendencias tóxicas:

  1. Toma la decisión de cambiar. Piensa en los beneficios.
  2. Acepta que tienes este mal hábito y todo lo que ella conlleva.
  3. Ahora que sabes de qué de mal padeces, podrás elaborar un plan para revertirlo, empezando por hacer un stop.
  4. Busca actividades alternativas cuando notes que estás a punto de practicar un mal hábito.
  5. Hazte un chequeo te vez en cuando: realiza tu propio seguimiento.
  6. Sé consciente de que hábitos tan arraigados como los que quieres eliminar tienen tendencia a emerger, de vez en cuando. No te desanimes porque es normal.

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