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Lenguaje Corporal: 5 Técnicas

lenguaje corporal

La adquisición de conocimientos no se produce sólo cuando se va a la escuela, al instituto o la a universidad, sino que seguimos aprendiendo durante toda nuestra vida. Sin embargo, existen cuestiones que, paradójicamente, tal vez se deberían ensayar desde la más tierna infancia. Una de ellas, una de las más importantes, es saberse mover en público y perder el miedo escénico. Cierto es que hay personas con más desparpajo y otras con una timidez colosal, pero tanto un extremo como el otro nos pueden generar situaciones desagradables, que con unos pequeños consejos y practicando con constancia, se pueden corregir. Estamos hablando de dominar el lenguaje corporal.

La importancia del lenguaje corporal

La comunicación corporal es clave en muchos momentos de nuestra existencia cotidiana. Para dominarlo, en según qué ocasiones debemos sobreponernos a nuestra ansiedad y actuar con convicción y fortaleza. De hecho, se dice que en cualquier comunicación, lo que más prima es el lenguaje corporal (55%), muy por delante del tono de voz (38%) y de las palabras propiamente dichas (7%).

Nadie dice que sea fácil, pero sí que os garantizamos que es posible, por eso os dejamos cinco recomendaciones básicas para desarrollar vuestra comunicación temporal, y podréis comprobar cómo sus frutos no dejan a nadie indiferente.

Cinco técnicas básicas de lenguaje corporal

Mirada siempre al frente

mirada fija lenguaje corporal

Nuestra cabeza erguida dice, de entrada, mucho de nuestra comunicación. Genera confianza y rebosa potencia. Si a esto le añadimos una mirada segura, transmitiremos una confianza que sorprenderá a nuestro público. Por eso, siempre hay que mirar a los ojos a las personas a las que nos dirigimos: De esta forma captaremos su atención y descubrirán que nuestras palabras se dirigen a ellos. Pero no sólo eso, sino que también debe irradiar conocimiento y convencimiento de que es ése el momento de escucharnos. Las miradas lánguidas que nunca buscan la complicidad visual de las otras personas generarán un discurso con una carga de cierta negatividad y muy poco convencimiento. Seguro que nuestra alocución cae rápidamente en el olvido.

Brazos y piernas, qué hacer con ellas

postura lenguaje corporal

Es evidente que no es lo mismo hablar en público delante de un aforo numeroso, que ante un grupo de amigos. Tanto en una situación como en la otra, muy a menudo nos damos cuenta de que no sabemos qué hacer con los brazos y con las piernas. Nos afloran tics cuando menos te lo esperas, los demás se dan cuenta y nos entra inseguridad, de aquí distracción y, finalmente, no nos sale la alocución como desearíamos.

Debemos controlar las piernas si estamos sentados y dejar de moverlas inconscientemente de manera convulsiva. En este espacio, debemos concentrarnos y practicar con antelación.

En lo que se refiere a los brazos, si estamos sentados, la mejor solución es tenerlos en los costados y moverlos lo menos posible, sólo lo necesario. Si estamos de pie, entonces debemos moverlas al ritmo de nuestro discurso: con suavidad si así lo requiere nuestra alocución, y con fuerza y vehemencia cuando nuestro reto es convencer a nuestro público. Un pequeño truco: para que no se te ocurra tocarte el pelo, la nariz, las orejas… sin darte cuenta, la mejor solución es tener las manos ocupadas: un papel o un bolígrafo suelen ser los mejores aliados. Tampoco se te ocurra cruzar los brazos porque aunque tal vez no nos lo parezca y nos sea cómodo y natural hacerlo, genera una sensación de rechazo y de renuncia a la proximidad, como una especie de freno, de separación.

Posición firme del cuerpo

mujer con posicion firme del cuerpo

Como continuación de la técnica sobre el buen uso de las manos y las piernas, el resto del cuerpo tiene que estar en conjunción. Por eso, nuestra posición siempre debe ser firme y erguida, tanto si estamos de pie como sentados, y más en este último caso porque las posiciones extremadamente laxas dan una imagen negativa a quien nos ve y nos escucha. El concepto básico siempre es el mismo: transmitir seguridad y templanza a través de nuestro mensaje.

Maneja la respiración

Control de la respiración para el lenguaje corporal

Respirar es el gesto natural que hacemos toda la vida, desde que nacemos hasta que morimos. Pero hay muchas maneras de respirar. En momentos de angustia y de nerviosismo, probablemente hayamos sufrido alguna situación de ansiedad y notado como nuestro corazón latía desmesuradamente y que había momentos en que nos faltaba el aire. Esto también puede pasar durante un discurso en público, fruto de la tensión y de la responsabilidad por querer hacerlo lo mejor posible. Por ello, debemos practicar la respiración, acostumbrarnos a vincular el momento de hablar con una disminución de tu nerviosismo. Respira con regularidad, sin prisa, sin subidas ni bajadas de intensidad, antes de hablar y durante tu alocución, y notarás cómo te sientes mucho mejor, lo que te insuflará una sensación de mayor serenidad.

El lenguaje corporal y el Control del escenario

Sea en casa, sea con los amigos o sea en una conferencia, debes saber situarte en el escenario de tu alocución por si debes moverte por él; tú decides qué haces, andar, correr o estarse quieto, pero ésa es la clave: tienes que tener el poder de tomar la decisión. Un último consejo: si se trata de un acto público y no has estado antes en este lugar, intentar llegar con un poco de tiempo, tan solo unos minutos, para familiarizarte con el espacio: toma sus medidas, su aforo y su acústica y cuando te toque hablar estarás mucho más tranquilo y sabedor de a lo que realmente te enfrentas con lo que seguramente saldrás ganador en tu envite.

Persona con control frente al escenario

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