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Ansiedad por Comer: ¿Cómo Controlarla?

Ansiedad comer

De vez en cuando nuestro cerebro se colapsa y emite órdenes que no desearíamos. Una de ellas es la necesidad de comer, un mensaje claro en forma de molestia en la boca del estómago, que se acrecienta a medida que pasa el tiempo. La solución es clara y de todos conocidos: ingerimos una cantidad de comida necesaria para nuestro organismo y la sensación se detiene, la incomodidad se evapora y volvemos a la normalidad. Normalmente, tardamos unas horas hasta que nuestro cerebro vuelve a emitir un nuevo mensaje para avisarnos que nuestro cuerpo necesita comer de nuevo. El proceso se desenvuelve dentro de un marco temporal y es lo que todos conocemos como los momentos puntuales de comer: desayuno, comida, merienda y cena. Sin embargo, y aunque puede ser generalizado, no todo el mundo tiene su temporizador afinado y la sensación en nuestro estómago de vacío, de necesitar comer continuamente, aparece más de lo que querríamos. Estamos, seguramente, ante un estado de ansiedad que nos invita a ingerir a toda hora y en cualquier lugar, como si tuviéramos un instinto permanente de hambre: un cuadros de ansiedad por comer.

Trucos para controlar la ansiedad por comer

Afortunadamente, existen multitud de ideas para controlar este impulso y regularizar nuestro hambre para llevar una alimentación lo más ordenada y ajustada posible a nuestras necesidades y no a nuestros envites. Para ello, ten en cuenta estos

Consejos básicos

  • Hidrátate mucho. A menudo nuestro cerebro nos regala informaciones contradictorias y creemos que tenemos hambre cuando, en realidad, lo que nuestro organismo necesita es beber. Por eso, cuanto más nos hidratemos, tendremos menos sensación de que debemos alimentar a nuestro estómago. Y en este caso, sólo vale ingerir agua, ni otros zumos, refrescos ni cafés. Recuerda: sólo agua.
Hidratarte ayuda a controlar la ansiedad por comer
  • Pregúntate: ¿tienes hambre realmente? Debes empezar a intentar delimitar la diferencia entre hambre real, es decir, fisiológica, del hambre generada por la ansiedad por comer. Recuerda cuánto tiempo hace que no comes, si cuando lo has hecho has comido mucho o poco, qué tipo de alimentos has ingerido… Interrógate y si tus respuestas te generan dudas, tómate un buen vaso de agua y en unos minutos descubrirás si tu apetito es verdadero (no se te ha calmado) o simulado (la sensación de hambre ha disminuido o desaparecido).
Hombre cuestionándose
  • Ni dietas estrictas ni comida basura. Un consejo muy lógico, que seguramente conocemos, pero que no aplicamos tan a menudo como debiéramos. Si la dieta consiste en comer menos, lógicamente tendremos una mayor necesidad de hambre, sobre todo, en los primeros días. Si ingerimos alimentos con aditivos y saturación de ingredientes dañinos para nuestro cuerpo, nuestro régimen alimenticio habitual se verá alterado de forma negativa. De hecho, por todos es conocido que la comida basura es mala para todo y en este caso no iba a ser una excepción.
Mujer dudando en que comer. No consumir dietas estrictas ni comida basura.
  • Come de todo, pero en cantidad justa. Como continuación del consejo anterior, debemos comer lo más variado que nos sea posible (proteínas, hidratos de carbono, frutas, verduras, legumbres…), lo que otorgará a nuestro cuerpo todo aquello que necesita para poder llevar un ritmo de vida constante, sin altibajos -tan habituales en la ansiedad por comer- provocados por déficits en nuestra alimentación. Y recuerda, que siempre debes evitar los abusos porque en un momento desestabilizan todo nuestro esfuerzo.
Piramide alimenticia
  • Dormir es salud. Para que nuestro día a día se desarrolle sin bruscos cambios en nuestro cuerpo existe una fórmula, una varita mágica, que es dormir un mínimo de siete horas diarias. Tener garantizado un descanso nocturno es fundamental para vivir con normalidad, pero en el caso supuesto de que tus obligaciones no te permitan disfrutar de un tiempo óptimo de sueño, puedes complementar tu necesidad con una siesta (de diez minutos como máximo). Si ésta tampoco es posible, dedicar una parte de tu tiempo -en alguna pausa de tu jornada- a realizar breves ejercicios de meditación. Te ayudarán a mantener la estabilidad emocional y, consecuentemente, alimentaria.
Dormir es salud
  • Aprende a gestionar el estrés y las emociones. La ansiedad suele ser uno de los síntomas de los problemas que padecemos en nuestra vida. No podemos negar que existe una serie de situaciones que nos superan, pero también hay otros momentos de estrés que debemos aprender a gestionar de manera que no nos afecten en exceso. Algunas de estas situaciones nos pueden llevar a comer de una manera desordenada creyendo –erróneamente– que devorando comida nos encontraremos mejor. No es fácil mantener la calma cuando creemos que la mar está revuelta, pero si nos esforzamos en intentarlo es muy probable que nuestra ansiedad por comer disminuya de forma considerable.
Pareja gestionando sus emociones. Esto ayuda a controlar la ansiedad por comer.
  • Compromiso contigo mismo. Para alcanzar los objetivos que nos marcamos en la vida, debemos forzarnos y asumir compromisos y responsabilidades para llegar al destino que nos hemos fijado. Los logros no se fraguan en un día, ni en una semana, ni en un mes. Debemos perseverar e insistir o nuestras aspiraciones se quedaran a medio camino. Para saber si transitas en la ruta correcta también puedes llevar un control de tus comidas en una libreta: saber qué comes, cuánto comes, aciertos y errores para saber cuándo debes corregir tu alimentación y no desviarte de la senda que te has marcado. Importante: todos tenemos momentos de debilidad y de vuelta atrás. No te autocastigues por ello. Simplemente, si un día has comido más de la cuenta perdónate y continua con tu dieta con toda normalidad.
Mujer con compromiso marcándose objetivos

Y no olvides que…

Tras de la sensación de hambre puede que haya una dinámica mucho más compleja, que va mucho más allá de lo consideraríamos simplemente emocional y lo alimentario. Puede tener orígenes dietéticos, fisiológicos, hormonales, endocrinos, que, además, pueden estar interrelacionados entre sí, por lo que si con estos consejos no notas una mejoría en tu ansiedad por comer, entonces te recomendamos que acudas a tu médico y a tu nutricionista para explicarles tu problema. Ellos te orientarán para hallar una solución. Confía en sus diagnósticos.

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