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¿Qué son los trastornos alimentarios?

“Me arrepiento de las dietas, de los platos deliciosos rechazados por vanidad, tanto como lamento las ocasiones de hacer el amor que he dejado pasar por ocuparme de tareas pendientes o por virtud puritana.

Isabel Allende
Qué son los trastornos alimentarios

¿Qué son los trastornos Alimentarios y cómo combatirlos?

Los llamados trastornos alimentarios o de la alimentación son afecciones que pueden llegar a ser muy graves para la salud, relacionados con nuestros hábitos de alimentación. En casos extremos pueden afectar de manera seria a nuestra vida.

Las patologías asociadas a nuestra manera de relacionarnos con los alimentos son numerosas, pero las más frecuentes son la anorexia, la bulimia y el trastorno compulsivo de la alimentación.

¿Qué son los trastornos alimentarios y cómo empiezan? El origen mayoritario de este tipo de enfermedades se encuentra en la obsesión excesiva por nuestra imagen corporal. Las personas que las padecen sufren una distorsión de la percepción de su propio físico, fruto de la presión social de los patrones estéticos. Las patologías afectan a la correcta nutrición y sus consecuencias pueden llegar a afectar órganos como el corazón, el sistema óseo o digestivo, y provocar enfermedades colaterales.

Vamos, a través de la identificación de los síntomas, a tratar de conocer qué son los trastornos alimentarios y cómo combatirlos.

Cuáles son los Síntomas

¿Qué son los trastornos alimentarios y cómo reconocerlos? Los trastornos de la alimentación suelen presentar sintomatología en la preadolescencia, adolescencia y juventud y suele ser más frecuentes en mujeres que en hombres, aunque no son extraños los casos en edad adulta y entre los hombres. Debemos resaltar que un buen tratamiento revierte la sintomatología y el paciente puede, de manera mayoritaria, volver a tener una vida normal.

¿Qué son los trastornos alimentarios y cómo reconocerlos? Cada patología presenta síntomas distintos. Vamos a revisarlos.

La anorexia

El paciente anoréxico tiene una percepción distorsionada de su imagen corporal, siempre se percibe con sobrepeso. Desarrolla un gran temor a aumentar de peso y hace todo lo posible para perderlo: limita de manera excesiva la ingesta de alimentos por miedo a engordar, toma laxantes o se provoca el vómito. También puede hacer ejercicio de manera desmesurada. Un paciente anoréxico nunca se ve delgado, aunque su peso sea alarmantemente bajo. Si no es tratado, el anoréxico puede llegar a morir de hambre o de complicaciones derivadas de la desnutrición.

La bulimia

La bulimia, al igual que la anorexia, es potencialmente mortal. El paciente bulímico alterna episodios de supresión total de ingesta de comidas con atracones desmesurados. La sensación de falta de control de tu propio cuerpo puede generar una angustia que agrava la situación e intensifica los episodios, en un círculo vicioso.

El bulímico, después de una ingesta desproporcionada de comida, siente vergüenza y sensación de culpa y a menudo se provoca el vómito, hace ejercicio sin control o recurre a los laxantes. El bulímico suele tener un peso normal o incluso algo de sobrepeso, cosa que no ocurre con el paciente anoréxico.

Trastorno compulsivo de la alimentación

Los pacientes que sufren esta patología suelen comer a base de comilonas (el llamado “trastorno por atracones”), de manera rápida y aunque no tengan apetito. Sin embargo, a diferencia del paciente anoréxico o bulímico éste no compensa el exceso de comida con periodos de ayuno, aunque sienta vergüenza. Al contrario. Puede continuar comiendo. Estos pacientes, de promedio, tienen ingestas desmesuradas una vez a la semana. Pueden presentar sobrepeso, obesidad e incluso peso normal.

A menudo, los trastornos de la alimentación van asociados a otras enfermedades mentales, como depresión o ansiedad.

Mujer anoréxica

Diagnóstico de los trastornos alimenticios

Al tratarse de enfermedades que tienen un estigma social importante, muchos pacientes niegan padecerlas, se autoengañan u ocultan sus síntomas. Suelen aislarse a la hora de comer y provocarse el vómito, y muchas veces su enfermedad pasa desapercibida incluso para las personas más cercanas.

Por ello, es importante que si intuyes que en tu entorno inmediato o social puede haber alguien susceptible de padecer estos síntomas, no los pases por alto.

Para hacer un buen diagnóstico, el médico deberá tener información honesta por parte del paciente y conocer al completo la sintomatología. El sanitario realizará una analítica completa, pruebas del funcionamiento del riñón y electrocardiograma.

Terapia

Cada paciente necesitará, según sus circunstancias de salud y entorno, un plan de tratamiento personalizado. Son enfermedades complejas, que necesitan de un equipo integrado por un médico, nutricionista, psicólogos y personal sanitario de soporte. El tratamiento suele consistir en:

  • Asesoramiento en nutrición. Enseñar al paciente a comer de manera sana y mantener un peso adecuado.
  • Psicoterapia personal, familiar o en grupo. Los pacientes pueden expresar al terapeuta sus miedos y sensaciones, acompañados de su familia o entorno. Son terapias que hacen hincapié en el aspecto social del paciente. Al tratarse de patologías con un alto componente de presión social, el enfermo debe sentirse respaldado por las personas que le acompañan en la recuperación.
  • Medicación. Como ya hemos dicho, estas patologías pueden ir acompañadas de depresión y ansiedad, por lo que pueden ser indicados fármacos antidepresivos o ansiolíticos. El facultativo establecerá la necesidad o no de tratamiento farmacológico.
  • En casos graves, tal vez sea necesario un periodo de internamiento en un centro sanitario.

Cómo prevenir los trastornos alimenticios

Ya hemos visto que el origen mayoritario de los trastornos alimenticios se halla en la presión de los cánones estéticos, que premian un tipo de morfología corporal demasiado esbelta y a menudo incompatible con una buena salud. Pero eso no quiere decir que no podamos escapar a esta “trampa social”, a la que especialmente están expuestos los más jóvenes. ¿Cómo podemos prevenirlos?

Cuidar la autoestima

Es necesario, desde pequeños, que los jóvenes aprendan a querer a su propio cuerpo. Que no hay siluetas mejores que otras y que lo importante es estar sano y cuidar la salud física y mental, son mensajes que los adultos deben saber inculcar de manera asertiva (también a ellos mismos). La autoestima se fortalece no solo con mensajes, sino también con el ejemplo: si estamos demasiado pendientes de nuestro peso o de hacer dieta de manera constante, estamos transmitiendo a nuestros hijos que para nosotros este aspecto de la vida es muy importante, tal vez demasiado. Como también es un concepto erróneo equiparar “delgado” con “atractivo”. No son sinónimos.

Fomentar una alimentación saludable

La desinformación es la causa principal de una dieta sana y equilibrada. Desmontar mitos falsos es esencial; incluso puede ser necesario el asesoramiento de un nutricionista.

Educación sexual

Este concepto está muy ligado a la autoestima. A todos nos gusta sentirnos bien dentro de nuestro cuerpo y gustar a los demás. Ahora bien: nuestra conducta o la de nuestros hijos nunca puede verse condicionada por falsos cánones estéticos que pueden llevarnos a perder la salud. Una buena comunicación entre padres e hijos, sin tabúes ni prejuicios sobre las dudas sobre nuestro cuerpo, el deseo y el comportamiento sexual, hará que nos sintamos más libres y, por lo tanto, más felices.                                                     

Plato sin comida, que tiene una persona con trastornos alimentarios

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