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La Obesidad En Niños: ¿Cómo combatirla?

Obesidad en niños

La obesidad crece y esta es una realidad de la que todos nos damos cuenta. Décadas atrás eran una minoría y, a menudo, relacionada con alguna enfermedad, pero en los tiempos que corren la mayor parte son consecuencia de unos malos hábitos de vida, sobre todo, por lo que se refiere a la alimentación. Pero si antaño había pocas personas obesas, menos había aún en edad infantil, pero ahora esta plaga que nos hemos autoinducido ya no respeta franjas de edad y se extiende sin que parezca que haya remedio. Sin embargo, no es cierto. Existen multitud de soluciones para que el sobrepeso infantil deje de ser un aspecto más de nuestras vidas cotidianas, especialmente, en lo que afecta a los niños y a las niñas. Combatirla es posible; aquí os dejamos cinco aspectos básicos, con sus particularidades, que os pueden ser de mucha utilidad. Sin embargo, también existe un consejo previo: para tratar la obesidad infantil es imprescindible consultar a un especialista  en nutrición y no tomar la iniciativa por nuestra cuenta porque, entre otras razones es fundamental un análisis pormenorizado del entorno familiar. Más adelante veréis el porqué. Por ahora, vamos a establecer unas pautas para combatir la obesidad en niños.

1. Incrementar la presencia de frutas y verduras en la dieta

Sabemos que las frutas y, sobre todo, las verduras, no son los alimentos preferidos en nuestra época infantil, pero también sabemos de forma fehaciente que su consumo es un factor clave para combatir la obesidad en niños. Y no sólo eso, sino que esta política alimentaria nos ayudará a la prevención de enfermedades y a tener más en forma nuestro sistema digestivo e inmunológico. Por cierto, si de pequeños nos acostumbramos a comer fruta y verdura, de mayores seguiremos con este mismo hábito, lo que repercutirá favorablemente en nuestra salud. Hay que reconocer que no es fácil sustituir los dulces y las grasas a la hora de comer de los niños, pero en casa todo el mundo debe remangarse y contribuir a la implementación de este hábito saludable. Si los hijos ven que sus progenitores comen fruta y verdura, su férrea voluntad de parecerse a ellos facilitará incluirlas en su dieta con más facilidad. Sin embargo, si les queremos obligar a comer fruta y verdura y nosotros no la ingerimos ni por asomo, lógicamente, será más difícil convencerles de sus efectos positivos en nuestra salud y en nuestro proceso de crecimiento.

2. La obesidad en niños: Pasar pantalla

No hay que ser tajantes, sólo faltaría, pero por norma general los niños pasan muchas horas –demasiadas– delante de una pantalla, sea del ordenador, de la tablet o de la televisión. Esta es una de las primeras causas del sedentarismo infantil y en consecuencia, de la obesidad en niños. La cultura audiovisual es buena por sí misma, pero su abuso, como en todas las cosas de la vida, la convierten en un efecto pernicioso para los más pequeños. Y en este caso, no cuestionamos las pantallas por sus contenidos, sino porque son el principal aliado de una civilización que marcha de forma inexorable hacia una poco saludable vida sedentaria. O lo que es lo mismo, pasarse horas delante de una pantalla es comprar casi todos los números de la rifa de la obesidad. No es un ejercicio, trabajan mucho nuestros ojos y nuestro cerebro, y pueden ayudar a desarrollar la motricidad, pero en lo que se refiere a nuestro cuerpo, estar sentado, quieto, a la larga es como darle un fuerte abrazo de bienvenida a la obesidad. No hace falta impedirles que dediquen parte de su tiempo libre a actividades audiovisuales, pero seguro que podemos conseguir que ese lapso de tiempo sea menor para favorecer su movilidad de una manera natural. Los expertos consideran que debe limitarse a un máximo de dos horas el espacio de tiempo que los menores deben estar ante una pantalla.

3. Aumentar la actividad física

Este hábito –que sirve para toda la vida– podría combinarse con el anterior, el dedicar mucho menos tiempo a las pantallas. No existe ningún estudio que desaconseje la actividad física y en el caso de los niños se recomienda de forma encarecida que hagan una hora diaria de ejercicio, una circunstancia que desde el punto de vista de nuestra salud comportará un menor riesgo de sufrir dolencias como la diabetes, enfermedades del corazón o algunos tipos de cáncer. Practicar deporte es un hábito positivo, y tampoco hay que plantearse que nuestros hijos e hijas deban ser deportistas de elite, sólo que trabajen su cuerpo en pro de su salud. Un matiz importante: siempre que sea posible, es mejor que practiquen deporte en el exterior y en compañía de amigos, ya que dicho escenario complicará tener a mano sus queridas pantallas, y no solamente eso, sino que también redundará a favor de su socialización.

4. Erradicar las bebidas azucaradas

No diremos que las bebidas azucaradas son como un veneno –porque técnicamente no lo son-, pero sí que son una carcoma para nuestro sistema sanitario. La ingestión elevada de azúcares que proviene de este tipo de bebidas, conocidas por todos por su gusto y por su efecto refrescante, es un salvoconducto infalible para que los niños y niñas ganen peso de una manera exponencial y casi sin darse cuenta. Sabemos que la palabra erradicar tal vez sea demasiado contundente, por lo que sí que podrían tomar alguna, aunque siempre de manera controlada y siendo plenamente conscientes de que tenemos la espada de Damocles sobre nuestras cabezas: su consumo crea adicción y a la larga es difícil sustraerse de su ingesta porque, además, están muy extendidas socialmente. Por tanto, erradicar o casi.

5. El espejo de la familia: hay que dar ejemplo

Antes hemos pasado de puntillas por este punto, pero realmente es tal vez el más importante de todos porque se convierte en casi una garantía de eficacia a la hora de prevenir la obesidad en niños. Nuestros hijos se fijan en todo lo que hacemos y muy a menudo intentan proyectarse y convertirse en una extensión de nosotros mismos. Si ven que comemos sano, será más fácil que ellos coman sano. Una de las mejores enseñanzas que podemos dar a nuestros hijos es trasladarles unos correctos hábitos alimenticios. Es una herencia que, con el tiempo, sabrán apreciar y agradecer en su justa medida.

Con estos consejos no garantizamos acabar con la obesidad infantil, pero sí que pondremos los mimbres para saber cómo combatir e intentar poner remedio a esta plaga, que es la obesidad en niños.

Por último, te dejamos una tabla de pesos, por edades, que serían los recomendables para niños y adolescentes. Recuerda que son cifras aproximadas.

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