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¿Qué son los ejercicios Kegel?

Ejercicios Kegel

Tal vez por este nombre no te suene, pero si explicamos su significado, seguro que has oído hablar de ellos. Los ejercicios de Kegel son un conjunto de contracciones de los músculos que tenemos en el suelo pélvico y que se ejecutan a diferentes ritmos e intensidades, con un objetivo inicial como es fortalecer y recuperar la musculatura, y dos retos: prevenir las pérdidas de orina y disfrutar de unas relaciones sexuales más satisfactorias, ya que la contracción de los músculos es lo que nos lleva al orgasmo.

Ejercicios de Kegel y tonificación muscular

Esta pérdida de musculatura, como el resto de nuestro cuerpo, es producto inequívoco del paso de los años, aunque también debemos tener en cuenta toda una serie de factores que inciden poderosamente en la debilitación del suelo pélvico, como son el embarazo y el parto, el esfuerzo excesivo provocado por el estreñimiento, así como la tos crónica o el sobrepeso o el hecho de tener que pasar por un quirófano (cirugía).

El suelo pélvico

Pero, ¿qué es exactamente el suelo pélvico? Se trata de los músculos y ligamentos que cierran la cavidad abdominal y aseguran que los órganos pélvicos –es decir, la vejiga, la vagina, el útero y el recto– sigan en un lugar y que funcionen de manera correcta.

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5 ejercicios de Kegel para hacer en casa

En primer lugar, es fundamental e imprescindible encontrar los músculos correctos del suelo pélvico, y a base de practicar perfeccionarás tu técnica y tu nivel de concentración, lo que garantizará un mejor resultado, sobre todo, si dichos ejercicios los integras de forma natural en tu rutina diaria. Por ejemplo, podemos hacer una serie de ejercicios de Kegel cuando hayamos acabado de cepillarnos los dientes o justo después de miccionar para eliminar las últimas gotas de la orina.

Vayamos a los ejercicios:

  1. Siéntate en una silla y sepárate del respaldo; a continuación, apoya los pies en el suelo y nota los huesos isquiones apoyados en la silla desde la coronilla. Una vez hecho esto debes pendular la pelvis sin mover el pecho, apoyando la zona vaginal en la silla y después la zona anal. Fíjate que al apoyar la parte vaginal notarás como tu espalda se curva hacia adelante, mientras que al apoyar la zona anal, la espalda se curva en este caso hacia atrás.
  2. Respira a través de las costillas, apóyate en la zona vaginal y haz como si te aguantaras la orina por espacio de 10 segundos, y descubrirás cómo trabaja la parte que tiene el contacto con la silla. Tras hacer este ejercicio una primera vez, llega el momento de relajarse por unos instantes y después repetirlo hasta en 10 ocasiones.
  3. Acto seguido, siéntate sobre el ano y usa la imaginación para pensar que te estás aguantando un gas durante un intervalo de 10 segundos mientras estás respirando. Sentirás el contacto de esta zona de manera intensa. Al igual que en el ejercicio anterior, tras un primer intento hay que relajar nuestro cuerpo y nuestra mente y, a continuación, repetirlo hasta en 10 ocasiones.
  4. El siguiente ejercicio consiste en apoyarse sobre la zona intermedia –llamada periné– y haz como si estuvieras aguantando un tampón, respirando cada 10 segundos. Al igual que en los dos ejercicios anteriores, tras relajarnos, hay que repetirlo 10 veces.
  5. Para acabar, y sin cambiar nuestra posición, debes realizar contracciones rápidas –que duren un segundo–, llevando hacia arriba las tres zonas que hemos trabajado hasta el momento (zona vagina, periné y zona anal), cerciorándote de que tras realizar cada contracción llevas a cabo unos instantes de relajamiento. Realiza un total de 3 series con 5 contracciones rápidas, descansando un minuto entre cada serie.

¿Los hombres también pueden practicar los ejercicios de Kegel?

Por supuesto, no se trata de actividades que redundan en el bienestar de las mujeres. Y no sólo pueden, sino que deben, si quieren continuar manteniendo su tono muscular en esta parte del cuerpo. Los beneficios serán exactamente los mismos.

Resultados

La palabra mágica. Si haces los ejercicios de Kegel de manera continuada y regular, creándote un hábito, verás resultados al cabo de unas semanas o de unos pocos meses. Los ejercicios de Kegel sólo ven mermada su productividad cuando las mujeres que lo practican sufren un problema grave de incontinencia urinaria, cuando estornudan, ríen o tosen. Tampoco tienen el éxito deseado cuando las que lo practican son mujeres que sufren incontinencia por rebosamiento, o sea cuando pierden pequeñas cantidades de orina de forma inesperada cuando tienen la vejiga llena.

¿Y si no consigo hacer los ejercicios?

No todos los cuerpos iguales, ni nuestra elasticidad, ni nuestra fuerza ni nuestra habilidad. Sin embargo, los ejercicios de Kegel están pensados para todos los públicos. Por eso, si tienes algún problema, no tengas ninguna vergüenza en pedir ayuda. Las persones conocedoras de estos ejercicios (médicos, fisioterapeutas…) te guiarán para que puedas aprender a aislar y a ejercitar los músculos correctos.

Sabías que…?

Arnold Kegel

Los ejercicios de Kegel reciben este nombre por el doctor Arnold Kegel, que fue quien desarrolló dichas actividades para sus pacientes en la década de 1940 como método para el control de la incontinencia urinaria.

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